Por: Taide Zaragoza – 11/febrero/2026
En la era digital actual, se está presentando un síndrome que es conocido como fatiga visual, el cual se ha convertido en una preocupación creciente para millones de personas que pasan largas horas frente a pantallas, específicamente en el espectro de la luz azul.

Esta exposición es caracterizada por síntomas como ojos secos, visión borrosa y dolores de cabeza, y no solo afecta el bienestar inmediato, sino que también puede tener repercusiones a largo plazo en la salud ocular.
La exposición prolongada a la luz azul emitida por dispositivos electrónicos, junto con condiciones de iluminación inadecuadas y posturas incorrectas, contribuye a que esta fatiga visual llegue a consecuencias de salud mayores y muchas veces el daño es irreversible.
A medida que la tecnología se integra más en nuestra vida diaria, se vuelve crucial entender los efectos que tiene en nuestra salud y tomar medidas preventivas adecuadas. La prevención es primordial para mitigar los riesgos asociados con la fatiga visual. En México, la Norma Oficial Mexicana (NOM) 025 STPS establece lineamientos sobre la salud visual en el entorno laboral, promoviendo prácticas ergonómicas y recomendaciones para el uso seguro de dispositivos.
A nivel mundial, organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) también abogan por la concientización y la educación en salud visual, subrayando la importancia de crear entornos que protejan la vista. La combinación de normatividad y buenas prácticas puede ayudar a prevenir la fatiga visual y promover una salud ocular óptima.
El brillo excesivo de la pantalla en comparación con el entorno, genera deslumbramiento molesto o incapacitante, lo que obliga a la pupila a contraerse (miosis), aumentando la fatiga muscular del iris. Dada la complejidad del impacto de la tecnología en la visión, la consulta con el especialista en salud visual (oftalmólogo u optometrista) debe seguir un protocolo riguroso que vaya más allá de la simple determinación de la graduación de anteojos.

La frecuencia de las visitas al médico especialista en salud visual depende de la edad, el estilo de vida y la presencia de patologías previas.
En relación, la Ergonomía visual, se enfoca en adaptar tu entorno físico para reducir la fatiga ocular y mejorar la productividad. El diseño de una estación de trabajo saludable requiere considerar la geometría, la iluminación y la postura. La colocación incorrecta del monitor es una de las causas principales de dolor músculo esquelético y fatiga
visual.
Distancias
Distancia ojo-pantalla: La pantalla debe situarse a una distancia no inferior a los 40 cm. La recomendación óptima para monitores de sobremesa se sitúa entre los 50 y 70 cm. Para dispositivos móviles y tabletas, la distancia mínima debe ser de 35-40 cm., que podría considerarse el largo de nuestro brazo.
Ángulo y altura: El borde superior del monitor debe coincidir con la línea horizontal de los ojos o estar ligeramente por debajo (entre 10º y 20º de inclinación hacia abajo). Una pantalla demasiado alta obliga a abrir excesivamente los párpados, aumentando la superficie de evaporación lagrimal; por el contrario, una pantalla demasiado baja induce una flexión excesiva del cuello.
Alineación: El monitor debe estar centrado frente al usuario para evitar giros de cuello repetitivos. En sistemas de múltiples monitores, estos deben colocarse formando un arco para mantener una distancia focal constante.
Iluminación ambiental y control de reflejos
La luz del entorno debe estar en armonía con la luminosidad de la pantalla para evitar el estrés del sistema visual por contrastes extremos.
Niveles de iluminación: El trabajo administrativo requiere una iluminación de entre 300 y 500 lux (lx). Se debe evitar trabajar en completa oscuridad, ya que el contraste extremo con la pantalla es agotador para la retina.
Ubicación respecto a ventanas: Las pantallas deben colocarse de forma perpendicular a las ventanas. Si se colocan de espaldas a la ventana, la luz natural generará reflejos molestos; si se colocan frente a la ventana, el usuario sufrirá deslumbramiento directo.
Calidad de la luz: Se recomienda el uso de luz artificial blanca en lugar de amarilla para tareas de alta demanda visual, ya que mejora la sensibilidad al contraste. Es fundamental que las luminarias cuenten con difusores para evitar que la luz incida directamente sobre los ojos del operador.
La gestión de la salud visual en un mundo dominado por pantallas LED y radiación de luz azul exige un enfoque proactivo y preventivo. El daño fotoquímico potencial en la retina, aunque es materia de investigación continua en cuanto a sus efectos a largo plazo en humanos, cuenta con bases biológicas sólidas en modelos celulares que justifican la precaución.
El Síndrome Visual Informático, por su parte, es una realidad clínica que afecta la calidad de vida y la eficiencia laboral de millones de personas. Para asegurar una salud visual óptima, es imperativo que los usuarios de tecnología y las organizaciones laborales adopten una cultura de prevención basada en tres pilares fundamentales:
Vigilancia médica especializada: No se debe esperar a la aparición de síntomas para acudir al oftalmólogo. Las revisiones anuales son vitales para monitorizar la estabilidad de la superficie ocular y la integridad macular, especialmente en individuos mayores de 40 años o con factores de riesgo metabólico.

Rigurosidad ergonómica: El entorno de trabajo debe diseñarse bajo principios de fisiología visual, respetando las distancias de enfoque, los ángulos de mirada y los niveles de iluminación que dictan normas como la NOM-025-STPS-2008.
Higiene conductual: La implementación sistemática de pausas activas, la hidratación ocular consciente y la limitación de dispositivos en horas nocturnas representan las defensas más sólidas contra la disrupción circadiana y el estrés oxidativo ocular.
La tecnología es una extensión de las capacidades humanas, pero su uso debe ser equilibrado con las limitaciones biológicas de nuestro sistema visual, un órgano cuya evolución no se produjo para la exposición constante a luz artificial de onda corta a distancias de lectura, sino para la alternancia de visiones lejanas y la luz policromática natural.

La exposición a la luz de los dispositivos como celulares, videojuegos o computadoras previo los horarios de descansos afecta la supresión de melatonina y calidad del sueño. La melatonina, hormona secretada por la glándula pineal bajo condiciones de oscuridad, es la responsable de inducir el sueño reparador. La exposición a dispositivos electrónicos en las horas previas al descanso inhibe la secreción de esta hormona, engañando al cerebro para que perciba que aún es de día.
Las investigaciones indican que el uso de pantallas antes de dormir provoca:
Retraso en la latencia del sueño: El individuo tarda más tiempo en conciliar el sueño.
Alteración de las fases del sueño: Se reduce la duración del sueño REM y se altera la arquitectura del descanso profundo.
Somnolencia matutina: Debido al desfase del ritmo circadiano, el despertar se produce en una fase biológica inadecuada, lo que afecta el rendimiento laboral y académico.
Aunque algunos estudios sugieren que el impacto directo de la luz azul en el tiempo para dormirse podría ser de apenas 10 minutos, la activación cognitiva provocada por el contenido interactivo de los dispositivos (redes sociales, videojuegos) ejerce un efecto sinérgico que agrava significativamente el insomnio. No obstante, la disrupción crónica de este ciclo se ha relacionado con patologías sistémicas graves, incluyendo obesidad, diabetes tipo 2, trastornos cardiovasculares y depresión.

Salud Visual Infantil
Se ha observado un incremento dramático en la prevalencia de la miopía a nivel mundial, correlacionado con el aumento del tiempo de pantalla y la disminución de las actividades al aire libre. El trabajo intensivo de cerca provoca un desenfoque hipermetrópico periférico que actúa como un estímulo para que el globo ocular se alargue (aumento de la longitud axial), resultando en miopía.
Para contrarrestar esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría recomiendan límites estrictos de exposición diaria a pantallas, enfatizando que los niños menores de 2 años no deben tener contacto con estos dispositivos. Además, se ha demostrado que la luz solar natural estimula la liberación de dopamina en la retina, una sustancia que inhibe el crecimiento axial del ojo, actuando como un factor protector natural contra la miopía.

Te invito a cuidar la salud integral de tus ojos. Si por trabajo o estudio pasas largas jornadas frente a pantallas, escucha a tu cuerpo y atiende las señales de fatiga visual.
