LA MAGIA DE LEER ANTES DE APAGAR LA LUZ

Por: Fabiola Santillán – 5/marzo/2026

En un mundo que no sabe apagarse, donde las notificaciones dictan el ritmo de nuestras horas, el acto de abrir un libro al final del día se convierte en un acto de resistencia. Mucho se ha dicho de los múltiples beneficios que aporta la lectura para tu salud mental: leer mejora la memoria, la concentración, alivia el estrés y también te brinda las mejores condiciones para un sueño profundo.

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Al leer antes de dormir, permitimos que el ruido del exterior se disuelva, sustituyendo la luz azul de las pantallas por el abrigo de las palabras. Esa transición, casi imperceptible, es la que prepara el terreno para un descanso que no solo repara el cuerpo, sino que también serena el alma.   

Existe infinidad de información sobre este tema, pero en esta ocasión me gustaría compartirte los beneficios que me ha traído leer antes de dormir. 

Confieso que me cuesta un poco dejar el dispositivo móvil por completo cuando voy a leer, al principio mi mente estaba muy alerta esperando alguna notificación o mensaje, al abrir el libro, fijar la vista a la página impresa, obligo a mi mente a abandonar el celular, ponerlo en escala de grises y poner toda mi atención en el libro que tengo entre manos.

Esta transición de pasar de un objeto a otro ayuda a mi cuerpo a estar sereno, indicarle que la jornada del día ha terminado, permitiendo que mi ritmo cardiaco baje y que el estrés comience a desvanecerse. Leer es, en esencia, el permiso que nos damos para dejar de estar disponibles para el mundo y empezar a estarlo para nosotros mismos.

Postura y comodidad: Se dice que leer en la cama definitivamente mejora la calidad del sueño y es verdad, estudios han comprobado que las personas sienten una mejora en su sueño, ya que están descansando la espalda y el cuello, esta postura evita tensiones innecesarias que podrían interrumpir el descanso posterior.

Cuidar el contenido: como segundo consejo, recomendaría no leer Thrillers o lecturas demasiado intensas que generen estrés, o textos tan técnicos que lleven a la mente a resolver a indagar sobre resolución de problemas.  Al igual que yo, puedes optar por leer alguna novela romántica, poesía o autoayuda, eso me favorece muchísimo para conciliar el sueño. 

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La luz es un factor determinante: una lámpara con luz cálida puede ayudar mucho, favorece la producción natural de melatonina y la hormona del sueño. Ya que, si no se cuenta con esta iluminación, no hay nada mejor que quedarte totalmente a oscuras y tomar el Kindle, ya que este es perfecto para la lectura en la noche, pues no cuenta con luz azul como los demás dispositivos.  

Cinco páginas: no es necesario terminar un capítulo entero. A veces, solo cinco páginas son suficientes para calmar el flujo de pensamientos y sentir el peso agradable del sueño llegando a los párpados. Yo comencé con cinco, ahorita ya me avanzo con diez páginas. 

Al final del día, la lectura no es solo un consumo de historias; es un acto de cuidado propio. Al cerrar el libro y apagar la luz, no solo dejamos atrás una trama, sino que permitimos que nuestra mente entre en el sueño con una rutina distinta: más pausada, más profunda y, sobre todo, más humana. 

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Deja que las páginas te guíen suavemente hacia el descanso, porque la verdadera magia de leer antes de dormir no está solo en lo que aprendemos o imaginamos, sino en la paz con la que despertaremos cada mañana.