Por: Fabiola Santillán – 7/enero/2026
El cierre de un año no solo se mide en meses transcurridos, experiencias y vivencias, en mi caso puedo decir que 2025 también se mide en páginas que transformaron la manera de ver la vida.
Este 2025 considero que fue un año un tanto complicado en algunos aspectos, sin embargo la literatura ha sido, más que nunca, un refugio y un espejo. Desde la reconstrucción personal, familiar, el duelo por pérdidas físicas y materiales, pero eso sí, mucho amor entre letras, títulos y autoras que se quedan para juntas apagar las luces que quedan de diciembre.

Memoria como justicia y herencia
Dos obras que destacan por su valentía, dos obras que marcaron mis días. El abrir una caja de archivo, acompañar a Rivera Garza a recuperar la voz de su hermana y junto a ella recordar que “nombrar es una forma de justicia”. En su narrativa Cristina nos deja claro que el objetivo de plasmar la historia no es darle relevancia a la muerte de Liliana, si no que su vida se vea como un puro acto de amor y ganas de vivir.
En una sintonía similar de búsqueda personal, llega a mí como regalo de cumpleaños Alma Delia Murillo, teniendo en común un tremendo amor por su padre, esta lectura nos lleva por un viaje en carretera, un pañuelo rojo, muchas emociones y expectativas puestas, explorando el vacío que dejan las ausencias y dejando claro una vez más que en México las paternidades son fantasmagóricas. La cabeza de mi padre también forma parte del top de lecturas favoritas.
Mapa de los afectos

¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?
Puede que existan muchas respuestas, pero en 2025 me dio por buscar alguna en este
libro de ensayos compilados por Aura Garcia Junco. Cuando hablamos de amor para mi no es un libro tradicional, expandió mi cabeza con ideas críticas donde distintas autoras mexicanas enfrentan y repiensan lo que significa el amor en nuestros tiempos a nivel cultural, personal y social.
El amor no es solo dos cuerpos, sino también comunidades, redes de apoyo, amistades,
vínculos familiares y formas de cuidado que cada persona podemos brindar cuando
amamos.
Hablando de amor, sobre todo amores intensos, un libro que puedo poner en mi lista de
favoritos es El para siempre dura una noche. Mi Rosita nunca defrauda con esas letras
maravillosas que plasma en el papel, cuentos que arden en una noche y se extinguen al
amanecer.
“Terminó el rito de abrirme la puerta al principio y al final. Las miradas, la fantasía. Y no creas pensé en decírtelo, pero decidí que mejor no, que esas son cosas que solo yo me
cuento”
Transitar la pérdida y volver al origen
Este viaje literario no estaría completo sin el retorno a las raíces. Conocer a Frida Cartas a través de su libro Transporte a la infancia permitió recuperar el asombro y los paisajes de los primeros años viviendo en un cuerpo que no sientes tuyo y tener la valentía de crecer siendo tú mismo. Sin embargo crecer también significa soltar. Por ello, Sobre el duelo de Chimamanda Ngozi, se vuelve una lectura imprescindible. Es un texto breve pero intenso, pone en palabras el dolor más grande que se pueda sentir y nos enseña que la tristeza puede ser la otra cara del amor.

Una despedida entre páginas
Despidamos el 2025 agradecidos por estas lecturas, por las autoras que se atrevieron a
escribir y compartirnos de lo difícil, de lo bello, de lo humano. Si algo nos enseñan estos
libros es que, aunque el año termine, las historias que leemos nos acompañen para
siempre, dejándonos con gran enseñanza y dándonos herramientas para recibir lo que está por venir.
Mi deseo para ti es que en el 2026 nunca te falte un buen libro acompañándote a todos lados y que la lectura sea siempre un goce. ¡Que disfrutes cada página de nuevas historias y tengas un muy feliz año nuevo!
