Por: Yuri Tapia Ando / 5 noviembre 2026
Me preguntaron si escribiría sobre esto y dije que no. Al terminar el evento, lo único que pensaba era cómo plasmar lo que sentí en palabras…
Para las festividades de Día de Muertos, se llevaron a cabo diversas actividades por parte de las alcaldías, entre ellas, el Sendero del Cempasúchil, en el cual se presentó un show de drones por parte de Cervecería Victoria, promocionando su campaña de Amor Eterno, tributo a Juan Gabriel.

Para esto, les contaré una historia respecto a esta canción tan famosa, ya que a mi no me gustaba, me la sabía porque al ser una canción tan popular, se escuchaba en todos lados y de cierta forma se te queda parte de la letra en la memoria, pero no era de mis favoritas.
En 2020 tuve una de las pérdidas más dolorosas de mi vida. Para 2021, trabajaba en Doña Vero de mesera, y mientras arreglaba todo para la apertura, escuchaba como todos los días, la música de fondo. Y un día, sonó esa canción.
Yo, sumergida en mis actividades, escuché la canción y mi corazón se hizo pedazos, porque su recuerdo llegó a mi y mis ojos se llenaron de lágrimas. Desde ese entonces, no puedo evitar llorar cada que escucho esa canción, sobre todo si empiezo a cantarla.

El día del Sendero de Cempasúchil, del cual me ahorraré los comentarios, al empezar el show de drones, después de media hora de espera y expectativa, vimos venir a lo lejos los puntitos iluminados en el cielo obscurecido, y mi corazón se estremeció, no sé si en ese momento fui la única que lo pensó, pero se me figuró como si fueran ellos viniendo a nosotros… y su recuerdo vino a mi mente.
El show dio comienzo y vimos a los colibrís de colores formarse en el cielo, a las figuras de las personas, del árbol y al fondo la triste canción, Amor Eterno. Mis corazón latía cada vez más fuerte, y mis ojos se esforzaban por no soltar las lágrimas.

Al término del espectáculo, y después de formar en el cielo “en México el amor es eterno” y la palabra “Victoria”, los drones se volvieron otra vez esos puntitos de luz que ahora, se alejaban, y sentí como si ellos ahora se estuvieran yendo, regresando a donde están… y de nuevo, mi corazón se apachurró como lo está haciendo mientras escribo estas líneas.

Creí haber aguantado, no mostrarme débil ante la gente, pero al momento de darnos la vuelta para irnos, con ese sentimiento de tristeza encima, vi a una mamá con sus hijas adolescentes, llorando abrazadas, y me devolví, quería soltarlo también, no dejar ese sentimiento así contenido, y no pude más, la canción seguía sonando, y al fondo el grupo comenzó a tocarla en vivo, no recuerdo exactamente cómo fue, pero ahí, me rompí y solté en llanto.
Después, nos fuimos. Y mi cabeza solo podía pensar en todo ese sentimiento que un evento de drones había provocado en mí, ¿habrá provocado algo así en las demás personas?, ¿las demás personas recordaron a sus seres queridos también en esa noche de colibrís iluminados?
Y así, fue como un evento del cual no pensaba escribir nada, me hizo pensar en todo lo que quería escribir.

